No es fácil dejar el poder. Sobre todo cuando se ha ejercido con autoridad y decisión durante 23 años. Hay quien cree que, una vez alcanzado, se convierte en una enfermedad que produce lesiones irreversibles, y es verdad que algunos ex deambulan luego por los aledaños de la política como almas en pena. También cabe observar el caso contrario. Personas que abandonan la cúspide y saben adaptarse provechosamente a un nuevo tiempo dedicado a la reflexión y en ocasiones a la memoria. Esto es lo que lleva haciendo desde hace seis años el ex presidente de la Generalitat de Catalunya y primer presidente electo de la autonomía recuperada, Jordi Pujol. A sus 79 años, mantiene una forma envidiable y una intensa actividad desde la fundación que lleva su nombre. Arrancando tiempo a sus numerosas conferencias y viajes, Pujol ha dictado sus memorias, de las que acaba de ver la luz el segundo volumen, titulado <i>Tiempo de construir</i> (editorial Destino, en castellano; Proa, en catalán), que abarca el periodo de actividad más intensa de su vida política, los años entre su llegada al Palau de la Generalitat en 1980 hasta 1993, momento en que su coalición, Convergència i Unió, se convirtió prácticamente en parte de la mayoría parlamentaria que permitió a Felipe González prolongar su presidencia hasta 1996.
Comments